Cap 9
"Los experimentos"
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Rukio: aquí está.
Sobre la mesa descansaba una fruta marrón con formas de remolino. Luego de la muerte del invasor Aries ordenó la búsqueda de la fruta del diablo en el barco y la reparación del mástil roto.
Aries: bien —diría tomando la fruta en su palma —. Rukio, te quedarás en guardia por lo que quede de noche, Edgar ve a descansar.
Ambos: si, majestad —dirían a la vez.
Aries: los demás van a descansar.
Todos asintieron, pero Kuma hizo una pregunta.
Kuma: ¿Conocía a ese tipo? —pregunto llamando la atención de todos —. Creo que le gritaste Kurourushi o algo parecido.
A todos le llamó la atención eso, ya que escucharon cuando gritó ese nombre pareciendo que ya lo conociera.
Aries: lo confundí con alguien más, con el anterior usuario de esta fruta, no te preocupes —diría inexpresivo mintiendo claramente.
Los ojos de Kuma se entrecerraron, cada cosa que decía o actitud que tomaba era cambiante y diferente. Creyó en él en un principio pensando que era una persona de las que salvó en su niñez que venía a darle un agradecimiento o algo así, no sería la primera vez para ser justo. Pero cada cosa que hacía o decía solo lo hacía sospechar que estaba planeando algo malvado.
Joseph: ¿Qué haremos con esta fruta? —preguntó apuntando su mano y moviéndola con desdén.
Cómo a la mayoría, a Joseph le desagradan las cucarachas y teniendo algo que lo transformaba en tal, solo causaba que le diera ascom
Aries miraría el techo pensando en qué hacer, realmente nunca pensó sobre las frutas del diablo, no eran su prioridad, ningún Quincy podía comerlas. Pero ahora que lo pensaba podía hacer algunas pruebas con ellas que le dieran ideas para futuro.
Aries: no se los puedo decir —diría tomando la fruta y parándose —. Por ahora, vayan a descansar y sigan con el rumbo a la isla más cercana, yo iré a isla muelle unos días.
Antes de que alguno pudiera cuestionar, las sombras aparecieron bajo los pies de Aries comiéndolo dejando a todos en silencio.
Noe: no sabía que podíamos hacer una teletransportación de tal distancia —comentó cortando el silencio de la habitación.
Joseph: qué más da, me voy a dormir —dijo saliendo de la habitación.
Todos los demás lo imitaron para ir a sus habitaciones, todos confiaban en Aries, no tenían ninguna razón real para sospechar de él.
Menos alguien, Kuma vería el lugar donde antes estaba Aries en silencio, no le gustaba que fuera tan cerrado con las cosas que hacía con sus compañeros de esa manera.
Ginny: ¿Pasa algo? —preguntó notando que estaba muy serio.
Kuma: no, nada —diría poniendo una amable sonrisa —. Vamos a dormir que mañana es un largo dia.
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Aries salió con una mirada inexpresiva en isla muelle, para ser preciso, aún lado de uno de los tripulantes que se habían quedado.
El tipo dormía plácidamente en una habitación con los demás, parece ser que los tripulantes se habían quedado en una misma casa o barco en el que dormir.
Aries: ¡Arriba!.
Con ese único grito todos se levantaron tomando su cruz lo más rápido posible. Estaban desorientados y cansados pero aun así parecían medio funcionales y lo fueron completamente cuando vieron a Aries parado en medio de la habitación.
Todos: ¡Su majestad!.
Con ese grito todos se pararon firmes y rectos, al mismo tiempo muy nerviosos, ninguno esperaba su llegada tan repentina.
Aries: muéstrame la salida.
Con esas simples palabras todos rápidamente apuntaron a una puerta de madera.
Aries caminó a pasó lento y tranquilo hacía la puerta abriendola y notando que era un barco.
En ese momento dos personas con armas Quincy en mano llegaron, pero se quedaron de piedra al ver a Aries hay paradom
Aries: ¿Dónde está la sala médica del barco? —pregunto inexpresivo.
Con esa únicas palabras, ambos soldados rápidamente lo llevaron hacía una puerta que abrieron dejando paso a Aries.
Era una habitación bastante grande con una cama simple y un escritorio, había un armario pegado a la pared para evitar que se moviera en días de fuertes tormentas en el mar.
Aries: de ahora en adelante me quedaré esta habitación como mi habitación de investigación —diría a los soldados a su espalda que estaban en completo silencio —. Pueden volver a sus actividades.
Con eso dicho ingresó a la habitación y cerró la puerta detrás de sí, dejando a todos en un completo silencio.
Aries: muy bien —murmuró poniendo su palma en la puerta y cerrando los ojos —. yu ja bash (nota mia: asi se pronuncia Yhwach), escuchá mi voz.
Ante sus palabras, su cuerpo brilló apareciendo las venas características del blut recorriendo toda su piel, que se pasó a toda la habitación.
Aries: Estrella de plata, Espació infinito tierra negra, campos de desesperación, amor terrenal y separación divina —dijo haciendo cánticos —. Doblega la realidad y el espació ante tus pies mi querido señor.
Con sus palabras toda la habitación fue consumida en una masa negra que empezó a caer como gotas del techo.
Aries alejó su mano de donde debería estar la puerta de salida, pero ahora había un vacío negro.
La habitación fue cambiada a un vacío completamente negro y que parecía infinito, el suelo donde estaba parado era una plataforma de mármol blanco de forma obalada que tenia por lo menos 2 kilómetros de ancho y 1 de profundidad.
Aries: este lugar —murmuró viendo todo a su alrededor, no había viento, sol, agua, absolutamente nada —. Es una pesadilla, pero servirá para mis experimentos.
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Los días en el pequeño estrella pasaron tranquilos sin ataques, aunque en ese tiempo Aries no había vuelto ni dicho nada haciendo que algunos se preocuparan.
Rotato usando un catálogo estaba viendo el horizonte buscando la isla a la que deberían llegar. A los pocos segundos pudo ver una mancha verde en la distancia y solo pudo sonreír levemente.
Rotato: ¡Isla a la vista!
Con el grito de Rotato en el barco todos salieron para preparar todo para bajar.
Kyo en esos días dentro del barco cambió su ropa por una que le confeccionó Noe que consistía en un pantalón negro y una camisa sin mangas blanca que se agustaba a su cuerpo delgado, se ataba el pelo en una pequeña coleta para que no molestara haciendole más como el trabajo. Resulta ser que el pelirrojo médico también era un muy buen sastre que hacía y arreglaba las ropas de todos en el barco.
Rotato: ¡Muevan las velas! —grito fuerte y claro.
La chica peliverde acató la orden sin problemas, tomando una cuerda y empezando a tirar de ella para que la vela se moviera en la dirección querida.
Omar que estaba descansando un poco en los escalones la vió haciendo eso y frunció un poco el seño. Aún se sentía culpable por haber arruinado la vida de una chica por su debilidad, cada vez que se hablaban siempre sacaba ese tema y se disculpaba, cosa que ya irritaba mucho en opinión de Kyo, pero el cocinero no podía evitar eso.
Rougue: Omar —llamo tranquila saliendo de dentro.
El nombrado se paró de su descanso y se acercó a la mujer.
Omar: ¿Qué sucede señorita Rougue? —pregunto amablemente.
Rougue: tengo hambre, quiero una gaviota bien cocinada con pescado —pidió tranquila.
Omar: umm claro —diría algo extrañado por el pedido de la mujer, pero aun así aceptó hacer lo pedido.
Omar y Rougue entraron de nuevo al interior, mientras que los demás sacaban las cajas vacías del almacén para ponerlas en la isla.
Ginny: Quiero comprar más ropa, no pudimos traer ni un cambio por salir corriendo tan rápido corriendo —comentó con 2 cajas apiladas una encima de otra en sus brazos.
Kuma: si, eso suena una buena idea —concordó el gran hombre con cajas enormes en su hombros.
Kyo: yo también haré lo mismo —comentó habiendo escuchado la conversación mientras tiraba otra cuerda —. La ropa de Noé es linda, pero aun así me gustaría la ropa nueva.
Noe: auch, que mala.
Fue el comento con tono de burla pasando cerca de ellos, él tenía sus manos libres ya que detrás de él un molesto Kusta cargaba con sus cosas.
Huntleo salió de dentro con algunos papeles viendo todo el panorama antes de hablar.
Huntleo: dentro de poco tendremos que obligatoriamente robar algunas cosas para vender —diría moviendo los papeles que eran cuentas de en qué gastaron su dinero —. Si no, nos quedamos sin dinero ahora mismo.
Edgar que estaba a su lado asintió entendiendo lo que decía, Rotato habiendo escuchado todo se acercó.
Rotato: ¿Deberíamos buscar marineros o piratas? —preguntó con una sonrisa.
Aries: serán bases de la marina.
Todos abrieron los ojos de par en par cuando vieron aparecer a Aries en un portal de sombras, se veía delineado, cansado, con ojeras y con un olor a muerto muy marcado que causó que todos se alejen de él por instinto.
Joseph: ¡Su majestad, es bueno verlo! —diría el chico felíz, pero sin acercarse por el pésimo olor.
Aries: igualmente —dijo inexpresivo —. compren las cosas en la isla, yo me iré a bañar y luego a dormir un tiempo antes de seguir el curso.
Huntleo: Claro su majestad —diría saltando del camino de Aries, su olor era insoportable.
Joseph: ¡Su majestad es tan increíble, se quedó sin dormir para poder trabajar en su proyecto, que determinación! —adulo con gran emoción.
Todos lo verían como un raro por sus palabras, pero aun así volvieron a preparar las cosas para bajar, dentro de poco desembarcarian.
