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Worm x Chaos Gacha

GentleWhispers
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Synopsis
______ I do not own the rights to Worm or any of its characters. All credit for the original work belongs to its creator, Wildbow. As for Chaos Gacha, all credit belongs to its creator, Bronz_Deck. This fanfic has been created solely for entertainment purposes and is non-commercial. I claim copyright only over my original ideas and the original content created for this fanfic.
Table of contents
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Chapter 1 - Reinicio 1.1

Vaya que era raro. Un momento me encontraba en casa, desparramado en mi asiento mientras me reía de una reseña que explicaba por qué objetivamente el protagonista de un fanfic era un completo imbécil, y al segundo siguiente me encontraba tirado en medio de un callejón, húmedo, sucio, y con grafitis de esvásticas y tres ochos superpuestos en las paredes.

Me consideraba una persona bastante racional. Creía que, si algo pasaba, tenía que haber una explicación lógica detrás. Mientras otros veían fantasmas, yo buscaba la corriente de aire que movía las sábanas. Pero lo cierto es que, ahora mismo, me encontraba en una situación para la que me resultaba difícil encontrar una explicación lógica.

"Vale. Esto es raro" dije, sorprendido. ¿Quizás me había desmayado y estaba teniendo un sueño hiperrealista?

"¡Auch!" Un pellizco rápido en el brazo me decía que todo esto era tan real como parecía.

Podía sentir cómo el pánico empezaba a burbujear en mi interior, comenzando con una leve pero aplastante presión en la barriga.

Una repentina vibración en mi bolsillo me hizo sacar el móvil de forma inconsciente. La pantalla mostraba un número que no reconocía. Dudé en contestar. ¿Y si me llamaba alguien relacionado con la situación en la que me encontraba? Lo cogí.

[¿Qué tal? ¿Te lo estás pasando bien? Yo, desde luego, me lo estoy pasando de maravilla. Es bastante entretenido ver cómo tu expresión pasa de la confusión a la incredulidad y de ahí al pánico en cuestión de segundos.]

"¿Que?" pregunté, confundido. La voz de la persona sonaba joven, quizás de mi edad. Sentía que la situación comenzaba a superarme.

[Oh, no, no, no. No puedes entrar en pánico tan rápidamente. Apenas acaba de comenzar, aún falta la mejor parte.]

"¿Qué demonios? ¡¿Quién eres?! ¡¿Dónde estoy?!" pregunté, varios tonos más alto de lo que pretendía.

[...]

La línea se mantuvo en silencio durante varios segundos. Podía sentir mi corazón latir con más fuerza de lo que lo había hecho nunca.

[Por favor, agradecería que dejaras de interrumpirme. ¿Por dónde iba...? Ah, sí. Lo que te estaba diciendo. Aunque debo admitir que estoy disfrutando enormemente de tu creciente pánico, tienes que tranquilizarte. Como te habrás dado cuenta, ahora mismo no te encuentras en tu casa. ¡Obvio! ¿¡Verdad?! ¡Ehem! Como iba diciendo, ahora mismo te encuentras algo lejos de tu casa. Te estarás preguntando dónde estás. ¿Quizás alguien te ha secuestrado y te ha dejado tirado en algún rincón desagradable de tu propia ciudad? ¡No tienes ni idea! Y aquí es donde viene la sorpresa... Espera, dame un segundo, tengo que asegurarme de grabar esto.]

Me quedé inmóvil como una estatua mientras escuchaba lo que parecían los sonidos de alguien rebuscando algo con rapidez al otro lado del móvil.

[¡Aquí está! Bien, como te decía, no tienes ni idea de lo lejos que estás de adivinarlo. Porque... ¡sorpresa, sorpresa...! ¡Te encuentras en Worm!]

[¡Increíble! ¿Verdad? Aquella novela web que leías en tus ratos libres mientras ibas en autobús a clase. Aquella por la que uno de tus profesores llegó a regañarte después de pillarte leyendo en mitad de clase. ¡Ahora es tan real como puede serlo!]

Me quedé congelado, con los ojos clavados en las esvásticas de la pared. En algún rincón de mi cabeza, los recuerdos que hasta entonces habían permanecido borrosos me asaltaron de repente con la fuerza de un camión.

Hacia un par de años, cuando el trayecto hasta el instituto se sentía como una perdida de tiempo, di por casualidad con un post que hablaba de una novela web de superhéroes. Solo que no era el tipo de historia de superhéroes al que estaba acostumbrado.

El post hablaba de personas con poderes que no nacían de un regalo, sino del trauma. Un mundo de superhéroes oscuro y deconstruido, donde los poderes no solo no habían cambiado la sociedad para mejor, sino que además había miniaturizaciones de kaiju, algunas incluso más monstruosas que los gigantes, y parodias de bandas de supervillanos que le darían pesadillas al mismísimo Joker.

[¡Un mundo genial! ¿Verdad?]

¿Pero por qué? ¿Por qué yo?

[Oh, definitivamente no tiene nada que ver con el fanfic del que te burlabas. Bueno... quizá un poco. ¡Pero anímate! Al otro tipo lo mandé a una versión mucho más oscura y retorcida del universo. Casualmente, unos cuarenta mil años en el futuro. Y a él no le he ofrecido lo que voy a ofrecerte a ti.]

La presión que había estado sintiendo explotó en algún punto detrás de mis ojos y, de repente, un torrente de información fluyó hacia mi cabeza.

[Debido a tus acciones, has sido teletransportado a Worm. Pero no te preocupes, no todo son malas noticias. Un alma misericordiosa se ha apiadado de tu destino y ha decidido ofrecerte una oportunidad.]

[¿Deseas vincularte al Gacha del Caos?]

[Si] [No]

Estaba congelado, con la mandíbula apretada y los ojos clavados en algún punto entre el cielo gris y las esvásticas pintarrajeadas en el ladrillo.

[¡Genial! ¿Verdad? Bueno, tengo algunas cosas de las que ocuparme, así que tengo que dejarte.]

[Ah, por cierto...]

[Déjame darte un pequeño recordatorio amistoso: tienes poco más de dos años antes de que empiece el fin del mundo. Solo para que lo tengas en mente mientras decides qué hacer con esto. ¡Buena suerte!]

"Clic"

La llamada se cortó, dejándome en silencio. Tragué saliva.

Entonces escuché pasos.

No tuve tiempo de pensar en nada más. Me giré justo cuando tres figuras aparecieron en la entrada del callejón. Eran tres hombres asiáticos. Dos llevaban sudadera. El del centro vestía una camiseta de manga larga y llevaba una cinta alrededor de la cabeza. Los tres compartían los mismos colores: rojo y verde.

Hablaban entre ellos en lo que supuse que era mandarín. No se molestaron en bajar la voz. El del centro me miró de arriba abajo mientras hablaba con los otros dos.

En otras circunstancias, probablemente habría pensado que estaba interesado en mí. No era narcisista, pero sabía que tenía una apariencia que algunos considerarían atractiva. Pelo negro brillante, ojos azules y un físico trabajado.

Su mirada, sin embargo, era la de un cazador analizando a una presa. La de alguien que sopesaba los pros y los contras antes de decidir si valía la pena saltar sobre ella.

Aparentemente, había decidido que valía la pena, porque de inmediato le hizo un gesto a los otros dos, que comenzaron a acercarse. Levanté las manos a los lados, procurando que el gesto pareciera lo más inofensivo posible.

"Oye, no busco problemas..."

Me ignoraron. El del centro le dijo algo a los otros dos y empezaron a reír.

Joder.

Sopesé mis opciones. El callejón era estrecho. No tanto como para impedir que los dos pudieran abalanzarse sobre mí al mismo tiempo, pero sí lo suficiente como para que resultara incómodo hacerlo.

A mis espaldas no había salida. Podía intentar reducir a uno y usarlo como rehén contra los otros dos. O quizá intentar abrirme paso por encima de ellos. No eran especialmente grandes; le sacaba media cabeza al más alto de los tres.

Mientras barajaba posibilidades, entrecerré los ojos y retrocedí lentamente, preparándome para lo que fuera a ocurrir. Por el rabillo del ojo vi al que se había quedado atrás levantarse un lado de la camiseta, dejando entrever una pistola en su cintura.

¡Mierda!

Si antes había tenido alguna oportunidad, acababa de desaparecer de golpe. El calor que había sentido en el cuerpo mientras me preparaba para pelear se convirtió en un escalofrío.

¡Joder! ¡Piensa Jayce! ¡Piensa!

[¿Deseas vincularte al Gacha del Caos?]

[Si] [No]

Miré la pistola en la cintura del hombre. ¿Qué era lo peor que podía pasar?

[Si]

[Solicitud recibida.]

[Procesando vinculación...]

[¡Felicidades! Tu solicitud ha sido aprobada.]

[Has aceptado los Términos y Condiciones del Gacha del Caos.]

[La vinculación es permanente y no puede cancelarse una vez completada.]

[Gracias por confiar en Chaos Inc. Te deseamos una experiencia caótica.]

[Has recibido x3 Boletos de Gacha Dorados]

El tiempo parecía haberse detenido a mi alrededor. No sabía muy bien cómo, pero de alguna manera podía sentir los tres boletos flotando en mi consciencia.

Miré una última vez a los dos hombres que tenía a menos de cinco pasos de mí, y al tercero, al fondo, con una sonrisa en el rostro y una mano apoyada sobre la cintura, a un solo movimiento de desenfundar la pistola.

No me paré a pensar en el cómo. No entendía la mecánica detrás. Simplemente quise que ocurriera... y ocurrió.

[Rocío Viviente] [Objeto Épico]

[Mod de Calamidad: Se decía que un rocío viviente procedente de las profundidades de la antigua jungla era capaz de otorgar longevidad y vitalidad a quien lo poseyera, y tenían razón. Al consumir el rocío viviente, tu vitalidad y esperanza de vida aumentan considerablemente, volviéndote muy resistente a todo tipo de dolencias y permitiéndote recuperarte más rápido. Además, estos efectos se ven amplificados cuando te encuentras en una jungla o un bosque.]

Podía sentir cómo en algún lado de mi consciencia se había instalado lo que sea que fuera aquello. Estaba ahí, listo para ser usado. Me haría falta un solo pensamiento para hacer aparecer un pequeño frasco con el Rocío.

Útil, pero no me ayudaría a sobrevivir a un tiro en la cabeza.

Volví a centrar la atención en los dos boletos que restaban y saqué el siguiente.

[Mmmm, Leche] [Rasgo Raro]

[Beber leche restaura tu energía.]

¡Mierda! ¡Hijo de puta! ¡Tiene que ser una broma!

Podía imaginarme al cabrón al otro lado del teléfono riéndose a fondo. Solo me quedaba una oportunidad. Un boleto directo hacia mi libertad o un pase de ida al mismísimo infierno.