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Chapter 2 - 1.2_Berserker

"Bueno... ¿Por donde empezamos?" Luego de un largo rato de análisis y desconciertos, Amón finalmente decidió ponerse de pie y de una vez por todas comenzar con su aventura.

No tenia sentido llorar o intentar sobre-pensar las cosas. Sí quería obtener respuestas, tenia que encontrarlas por si mismo.

Por ello, Amón se levantó del suelo con entusiasmo y comenzó a emprender el comienzo de lo que seria su nueva aventura.

Este lugar se movía de manera muy distinta a cualquier otro y tenia sus propias reglas y principios que tenian que tomarse en cuenta para que la sorpresa no te tomara desprevenido.

Por ende, Amón necesitaba aprender los conceptos básicos de este lugar si lo que deseaba era realmente sobrevivir.

Amón se puso manos a la obra tratando de salir de este maldito laberinto de una buena vez por todas.

Este lugar se le conocía como el nivel 0, también llamado así mismo como el Lobby.

El lobby era una extraña habitación que estaba tapizada únicamente de un extraño color amarillento, dicho tapiz se extendía durante kilómetros y kilómetros de distancia, y lo único que lo acompañaba eran los focos blancos parpadeantes que iluminaban lúgubremente parte de la habitación.

El lobby era sin duda un lugar confuso e incomodo.

Cuanto más caminabas, más sentías esa extraña sensación de que alguien te observaba a la lejanía.

Según lo que el sistema había dicho, en este lugar no deberían aparecer criaturas capaces de dañarlo, sin embargo, Amón mantuvo la guardia alta ya que no podía fiarse ni siquiera de su propia sombra.

Amón inicio su aventura a paso lento pero seguro, siempre pendiente de que no ocurriera ningún altercado.

Miraba de un lado a otro intentando no perderse en este misterioso lugar.

El ruido blanco y el estrepitoso silencio le generaban una sensación incomoda que Amón no podía soportar.

Los nervios estaban al tope a sabiendas que cualquier movimiento en falso podía significar su muerte. Sin embargo, decidió confiar en las palabras del sistema y alivió sus pensamientos pensando que nada malo podría ocurrir en este nivel.

Suspiró profundamente y alivió todo el estrés que tenia imaginado que no iba a morir en este lugar.

Amón dejo de lado las inseguridades y decidió buscar la salida de este maldito laberinto.

Pero por más que trató de encontrar la salida, Amón simplemente no era capaz de ver otra cosa que no fuera un enorme y extenso lienzo amarillo.

No había ni puertas, ni personas, ni entidades, ni nada, simplemente había un extenso vacío que generaba una extraña sensación de incomodidad en lo más profundo de su cabeza.

Cada minuto que pasaba, el estrés y el cansancio comenzaba a consumir su alma.

En un momento, Amón ya no pudo aguantar mas la carga que tenia sobre sus hombros. Él simplemente se derrumbó en el suelo cansado por la pesada aura que se sentía en este lugar.

El ruido blanco ensordecer acompañado del extraño e inquietante silencio, hizo que la cabeza de Amón sintiera una extraña sensación que consumía lentamente su cabeza.

Estaba sumamente casando y eso que la aventura acababa de comenzar.

Su vida ni siquiera corría peligro y a sentía que el mundo se le venia abajo.

Amón no tuvo otra opción más que descansar.

Se sentó en medio de la nada tratando de reponer sus energías mientras reorganizaba sus pensamientos.

"Maldita sea... Esto es mucho más complicado de lo que esperaba"

"Inicie con todo el entusiasmo del mundo, pero ahora me encuentro tan cansado que empiezo a sucumbir en la negatividad..."

"Aahh... Tengo que encontrar la manera de salir inmediatamente de este lugar... No puedo seguir vagando solo en este maldito lugar, tengo que encontrar a más jugadores ó este extraño sentimiento de vacío comenzara a inundar en lo más profundo de mi corazón..."

Sentado en el suelo, Amón comenzó a reflexionar sobre el extraño sentimiento de vacío que le ocasionaba estar en este lugar.

Este sitio absorbía sus energías de una manera extraña y confusa.

Amón trató de entender porque sucedía este extraño acontecimiento, sin embargo, no era capaz de explicar que demonios estaba ocurriendo.

Luego de un rato de descansar y reflexionar un poco las cosas, Amón se puso nuevamente de pie completamente decidido a salir de este maldito lugar de una vez por todas.

Amón volvió a caminar durante quien sabe cuanto tiempo con el único objetivo de encontrar la salida sin importar absolutamente nada.

Estaba desesperado, cansado y agobiado, pero todo esfuerzo tiene sus frutos. Luego de caminar durante horas por este laberinto infinito, Amón finalmente encontró la salida.

A la lejanía se podía apreciar literalmente una puerta de madera que conreina un letrero enorme que contenía la palabra "exit" en la parte superior de la misma.

Al ver dicha puerta, Amón no dudó ni un poco en correr con todas sus fuerzas para evitar que la puerta desapareciera por cualquier tipo de circunstancia.

Con una gran sonrisa sobre su rostro, Amón corrió hacia la salida pensando que este seria el comienzo de su épica aventura en este misterioso lugar.

Lastima que estaba a punto de enfrentarse al comienzo de su nuevo infierno.

A partir de este momento su vida se convertiría en algo completamente caótico.

Un lugar donde el caos, la destrucción y la maldad reinarían en un dominio absoluto.

Amón se enfrentaría a la verdadera irrealidad.

.

.

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[Nivel ???: Bosque muerto]

[Seguridad: Nivel 5 (Peligro inminente)]

[Loot: Legendario]

"¡F-Finalmente!"

"¡F-Finalmente salí de ese maldito infierno!" Grité con todas mis fuerzas una vez logre salir de ese maldito laberinto.

Estúpidamente pensaba que había logrado escapar de ese maldito infierno, pero la ironía de todo esto es que el infierno no hacia más que empezar.

Lo primero que hice tras traspasar aquella puerta fue descansar durante un par de segundos.

Trate de mirar hacia atrás, pero la puerta desapareció de la faz de la existencia.

De igual forma no era como fuera a volver a ese maldito lugar, sin embargo, me daba una sensación bastante extraña el saber que aquel mundo había desaparecido de la faz de la existencia como si nunca hubiera existido en primer lugar.

Sentía algo de incomodidad el tan solo pensar en ello, pero como mi cuerpo y mi mente se sentían extremadamente cansados, decidí tomarme un descanso pensando en reanudar mi aventura una vez mi cuerpo estuviera repleto de energías.

Durante ese largo rato estuve pensando en varias cosas que pasaban por mi cabeza.

Cosas irrelevantes, pero que me entretenían lo suficiente para no centrarme en lo que verdaderamente importaba.

Una vez mis pensamientos comenzaron a afianzarse, finalmente decidí alzar la mirada para ver con ojos propios el entornó que me rodeaba.

Y una vez mis ojos se ciñeron sobre el entrono que se forjaba a mi alrededor, no pude evitar sentir algo de inquietud.

Frente a mis ojos se alzaba un enorme bosque infinito que tenia una espesa neblina que recubría todo los alrededores.

El lugar era realmente tétrico e inquietante, hasta tal punto, que mis nervios comenzaban a crecer segundo a segundo.

Por puro instinto saque la espada que el sistema previamente me había regalado. Me coloqué en posición de combate previendo que cualquier peligro podía atacarme en cualquier instante.

Me sentía sumamente desprotegido y necesitaba de alguna manera curar la ansiedad que crecía en lo más profundo de mi cuerpo.

No sabia el porque, pero mi propio cuerpo me gritaba que este lugar era peligroso.

"...."

Pase unos segundos mirando de un lugar a otro intentando averiguar si la zona era segura.

No me moví de mi lugar bajo ninguna circunstancia, cualquier error podía significar mi muerte. Pero viendo que quedarme no era en definitiva una gran idea, comencé a moverme lentamente al son que mi instinto me pedía mantener la guarda alta.

Este lugar era muy diferente a la habitación anterior. En aquella habitación podía viajar completamente a mis anchas sin preocuparme prácticamente por nada.

Claramente había cierta incomodada al recorrer los solitarios pasadizos de antes, sentías esa sensación de que algo te asechaba a lo lejos, pero a sabiendas que esa cosa no podía dañarte bajo ninguna circunstancia.

En este lugar todo era diferente.

Cada paso que dabas se podía sentir como la guillotina bajaba lentamente hasta mi cuello asfixiándome de una manera indescriptible. Me sentía inseguro como sí algo malo fuese a suceder en cualquier momento, pero no había otra opción.

O trataba de encontrar un lugar en el que pudiera sentirme seguro ó me quedaba parado en medio de la nada acompañado únicamente de la maldita neblina que minuto a minuto se volvía más y más espesa.

Apenas y podía ver lo que había enfrente de mi, por lo que cada vez caminaba con más cautela sabiendo que cualquier cosa podía suceder en cualquier momento.

No tenia ni la más remota idea de lo que pudiera suceder, pero tome con fuerza mi espada sabiendo que el peligro aguardaba en cualquier esquina.

"¡AHHHHHHHHHH!"

Mientras caminaba por la espesa niebla, escuché a la lejanía un grito apenas imperceptible que parecía provenir de las entrañas del bosque.

Me detuve en seco y con el corazón latiendo a mil por hora, comencé a mirar a todas las direcciones a sabiendas que aquel grito podría ser perfectamente el de un humano.

Al principio no estaba tan convencido de que lo que había escuchado fuera un grito humano, pero luego del segundo grito, fue más que evidente que se trataban de gritos humanos.

Unos que habían sido arrastrado de la misma forma que yo a este maldito lugar.

"¡¡A-AYUDAAAA!!" Lo que antes eran gritos apenas imperceptibles, se convirtieron repentinamente en gritos profundos que resonaron en lo alto y ancho del bosque.

En el momento que mis oídos captaron el estruendoso grito de hace unos instantes, instintivamente corrí hacia la dirección en donde había escuchado aquellos gritos de auxilio.

Tomé mi espada con ambas manos, suspiré afligido por la situación y con el corazón latiendo a mil por hora, corrí con todas mis fuerzas hacia el lugar donde pensaba que provenían los gritos desamparados de ayuda.

No tardé demasiado en llegar, y una vez lo hice, a lo lejos pude notar a un grupo de personas que luchaban contra una bestia que no podía reconocer a la distancia.

Pero conforme le fui acercando, pude apreciar que la bestia contra la que luchan no era otra cosa que un esqueleto gigante.

La altura de aquel esqueleto era de aproximadamente 3 metros de altura. Su ojos, o más precisamente, las cuencas de sus ojos resplandecían en un intenso color morado que intimidaba a cualquiera que lo veía.

Su majestuosa figura, muy a pesar de ser la de un esqueleto, era sorpresivamente robusta con una prominente musculatura que estaba hecha de enormes y poderosos huesos.

El esqueleto, cuál si fuera un rey, portaba una corona dorada sobre su cabeza que lo hacía lucir mucho más intimidante, su enorme cuerpo estaba recubierto por una imponente armadura negra que recubría completamente su cuerpo.

Recargada sobre su hombro, el esqueleto cargaba sobre su brazo izquierdo una enorme hacha que parecía estar hecha de acero, oro y los huesos de alguno que otro cráneo que conformaban gran parte de su estructura.

El hacha era gigante, suficiente como para que de un solo hachazo te destruyera la mitad del cuerpo.

Su figura era realmente intimidante, tan intimidante que con tan solo verlo de lejos hacia que cualquiera se orinara en los pantalones.

Yo estaba temblando de miedo en este momento, pero más me puse a temblar cuando un mensaje aterrador apareció frente a mis ojos.

Sin siquiera ordenarlo, el mismo sistema me mostró los datos de aquel esqueleto gigante. 

"[General esqueleto [Peligroso [S]"

"[Diferencia de nivel: ¡Demasiado grande!]"

"[Recomendación: ¡HUIR!]"

El sistema no mentía.

Mi cuerpo entero se paralizo del miedo en el momento que vi su imponente figura a la lejanía.

Era incapaz de mover mis piernas, casi como si estuviera cargando 20 toneladas sobre cada una de ellas.

Quería moverme, pero mis piernas simplemente no me respondían.

No podía ayudar ni escapar, simplemente me quedé paralizado mientras miraba la masacre que se desenvolvía.

Podía notar la soberbia y el aire de superioridad que rodeaba a aquella bestia.

Muy a pesar de que su victoria era prácticamente inminente, el esqueleto simplemente jugaba con los individuos cuál si fuera un gato jugando con sus presas antes de aburrirse y matarlos.

El grupo trataba de luchar con todo lo que tenian contra aquella cosa de fuerza descomunal, sin embargo, el miedo los paralizó por completo e impidió que pudieran moverse de sus lugares.

Todos miraban a la bestia con sumo horror a sabiendas que cualquier paso en falso podía significar su muerte.

Muchos se rindieron antes de que la batalla comenzara, de hecho, muchos trataron de escapar pensando que de esa manera podían salvarse de la muerte, lamentablemente, muchos de ellos fueron borrados por el enorme hacha que aquella cosa tenia sobre su hombro.

Escapar no era una opción, pero luchar tampoco era la respuesta correcta.

Todos perdieron su espíritu de pelea casi de inmediato y la única que aun seguía en pie, no era otra que una chica que trataba de sobrevivir sin importar el costo.

Ella se aferraba a la vida aun sabiendo que su muerte estaba prácticamente pactada. Sabia que no había esperanza, pero huir tampoco era una opción por lo que lo único que quedaba era luchar y tratar de ganar aunque la oportunidad de victoria fuera mínima.

"¡M-Maldita sea! No se queden parados ahí ¡¿Ayúdenme a luchar o es que acaso desean morir en este maldito lugar?!"

Con una espada en mano, y con grandes heridas recubriendo gran parte de su cuerpo, la hermosa mujer trató de incitar a sus compañeros a luchar con el ultimo aliento que le quedaba.

Sin embargo, muy a pesar de sus palabras, sus compañeros simplemente agachaban sus cabezas incapaces de moverse por voluntad propia.

Su voluntad era tan débil como su fuerza, desde el comienzo se habían rendido y simplemente esperaron a que su destino llegará.

La chica apretó sus dientes de ira.

Ella no quería morir, aun tenia sueños y aspiraciones que cumplir, aun necesitaba encontrar sus respuestas.

La chica, casi arrodillada en el suelo, se apoyó con su espada, la tomó con fuerza y se paró con las ultimas fuerzas que le quedaban para tratar de sobrevivir a cualquier costo.

Se enfrentó a la bestia por si sola sin importar si sus compañeros la ayudaban.

Yo, quien la miraba desde lo lejos con las piernas totalmente paralizadas, me avergoncé profundamente.

Me avergoncé de ser un maldito cobarde sin espíritu.

Aprete mis puños con fuerza y entonces me dije a mi mismo.

-¿Acaso vine a este lugar para volver a ser un puto cobarde?-

-¡¿Qué acaso no querías dejar de ser un maldito don nadie?!-

-¡¿Acaso no querías demostrarles a esos bastardos cual era tu verdadero valor?!-

-¡Reacciona de una puta vez y actúa como lo que eres: maldito hombre!-

Las palabras de aquella chica hicieron crecer la adrenalina que habitaba en lo más profundo de mi cuerpo.

Sabia que no había forma de ganarle a esa cosa, sabia que era probable morir en este lugar, pero todo eso ya no me importaba en este punto, todo eso se quedó en el olvido.

Yo había nacido para convertirme en alguien gigantesco, en alguien que seria recordado para el resto de la eternidad.

Nací para convertirme en leyenda, y justo aquí, justo ahora, iba a demostrarles a todos mi verdadera valía.

"¡¡¡AHHHHHH!!!!"

[Advertencia: Has despertado la habilidad Berserker] 

Frente a mis ojos se mostró una notificación, sin embargo, no le hice caso y me lancé contra aquella bestia cual si fuera una bestia.

En mi mente solo había una sola cosa presente.

Valentía.

Pero fue aquí que aprendí una lección bastante importante.

[No confíes en nadie, ni siquiera en tu propia sombra]

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